Cartas de recuerdos, vida y muerte
Festival Centroamericano de Teatro
17:00 PM CST 03 Jul 2005 (23:00 GMT)
Héctor Ismael Sermeño
Diario El Mundo
La historia es la de muchos: mexicanos, salvadoreños, latinoamericanos. Emigración por marginalidad, angustia de no poder ser, riesgos que pueden costar hasta la vida, paradójicamente, en la búsqueda de una mejor manera de vivirla.
La propuesta del grupo mexicano Compañía Mexicali a Secas, con la que se dio por inaugurado el décimotercer Festival Centroamericano de Teatro Creatividad sin Fronteras (deberían acortar el nombre), fue un hecho teatral de magníficas proporciones.
"Cartas al pie de un árbol" de Ángel Norzagaray, trata sobre un tema de una simplicidad aparente: los migrantes que sufren mojados en un lago de nostalgia por su tierra abandonada; el trabajo escénico no es nada simple, todo lo contrario es mucho más complejo de lo que se cree ver y sentir a la primera mirada.
Una muy cuidada elaboración del texto evita el panfleto barato y lo convierte en todo un discurso político de elevada categoría, aunado a lo grandioso de los personajes y el poético texto, no por eso poesía, construido con recuerdos, cantos tristes, alegres, rancheras y búsquedas. Todo para encontrar la razón de, por y para existir.
En un contrapunto de cinco voces, la realidad marginal es toda la realidad: aspiraciones frustradas, sueños idealizados convertidos en pesadillas; vida y muerte. Construido todo el universo a la manera rulfiana, particularmente los textos de Pedro Páramo.
La compañía hace gala del uso del espacio escénico, trabajo en equipo y una espectacular coreografía, todos elementos teatrales generalmente mal utilizados en textos similares.
Las actuaciones son inmejorables, pese a ello la sobresaliente Norma Bustamante, auténtico ejemplo de lo que debe ser una primerísima actriz; crea una madre que es todas las madres, leal, amorosa, mojada de ternura para inundar el escenario. Exacta.
Si bien debo señalar algunas reiteraciones en el texto, suprimirlos no afectaría el montaje, sobretodo en la segunda media hora.
No cabe duda, hay temas inagotables, en ocasiones son los autores los agotados. Este trabajo dramatúrgico sobre un tema reiterado y reiterativo demuestra que puede renovarse al grado de volverse original y alcanzar maestría teatral, lo cual es en verdad estimulante.
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