A-Saltos
Polito no es un héroe
Columna publicada el día 03 de Mayo de 2008, en los diarios La Crónica de Mexicali, Baja California y Frontera de Tijuana, Baja California.

Por Ángel Norzagaray

Pasado el estruendo de las "explosivas" declaraciones del general Aponte Polito, puede ya analizarse su actuación bajo consideraciones que no caigan en el facilismo del héroe valiente que viene a salvarnos de la delincuencia, perspectiva esta última muy del gusto de la plebe, pero harto inocente.

Más bien me remitiré a mi columna –publicada en este mismo diario- donde analizo lo que Mariano Otero expresaba (hace más de ciento cincuenta años) respecto a la incompatibilidad de las tareas del militar con las del policía –"gendarme" le llama él. Lo resumiré en pocas palabras. Dice Mariano Otero que el Ejército está hecho para la gloria y busca el reconocimiento; que está hecho para derrotar al enemigo extranjero y busca su aniquilación. Dice más: El que manda y el que ejecuta deben ser uno mismo; esto es, si el que manda es civil, debe ser de ese ámbito el que ejecuta. Cuando esto no es así, y el que manda es civil, pero el que ejecuta es militar, el segundo buscará unificar las tareas. Tiende el militar a mandar, busca el reconocimiento, quiere la gloria para él. Entonces se impone el militar sobre el civil con los resultados desastrosos que la historia nos ha dado a conocer. Eso es en apretadísima síntesis lo que dijo don Mariano Otero con mucho mejor prosa que este escribidor.

Y ahí tienen ustedes al general Aponte Polito calzándose a la definición de Otero como si la horma fuera hecha especialmente para él. No es un héroe el general Sergio Aponte Polito: Es un irresponsable que puso en riesgo a las institucio nes desequilibrando al poder civil, al cual se debe. Sé que voy a contrapelo de la plebe y de la prensa que lo exalta irresponsablemente sin medir el peligro que actitudes así representan para la democracia y para las instituciones republicanas.

Ante un error de lengua de nuestro procurador (“deme pruebas”), el general no actuó con la prudencia que su cargo y sus responsabilidades exigen, sino que rompiendo con la necesidad de actuar con la discreción que su cargo implica, soltó una retahíla de señalamientos para terminar así incumpliendo con su promesa inicial de presentar pruebas. Porque, insisto, lo suyo son señalamientos que ya empiezan a recibir respuesta jurídica de quienes se dicen difamados.

Fue por la gloria entonces, Polito; fue por el reconocimiento reservado al héroe. Fue por el poder del que manda, habiendo ya ejecutado algunas acciones. Se trepó en el poder civil durante sus quince minutos de gloria, y ahora debe de rendir cuentas sobre sus decires. No es un héroe, Polito. El heroísmo no consiste sólo en correr riesgos, también es necesario hacer lo correcto, en el momento correcto.
Tenía y tiene razón don Mariano Otero: Es la naturaleza del militar. Pero sabiéndolo el poder civil, no debe hacerlo compadre, porque entonces la culpa no es de Polito...

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