A-Saltos
Mexicanos en Ecuador
Columna publicada el día 8 de Marzo de 2008, en los diarios La Crónica de Mexicali, Baja California y Frontera de Tijuana, Baja California.
Por Ángel Norzagaray
Como todo lo que vale la pena de contarse, lo que está sucediendo en el triángulo Ecuador-Colombia-Venezuela, suscita interés más por lo que oculta que por lo que evidencia. El enigma es el motor del interés. Las interrogantes llevan el hilo narrativo.
Desde cualquier punto de vista la inaceptable la invasión y ataque al territorio ecuatoriano de parte del gobierno de Colombia. Cierto. Pero al mismo tiempo no se puede tomar como natural ( y parece que así se toma cuando nadie se pregunta sobre ello) el que un foco insurreccional (para hablar en términos guevaristas) de las FARC esté operando en territorio ecuatoriano. ¿Lo sabía y toleraba el gobierno de Ecuador? Más aún: ¿Lo patrocinaba, lo alentaba, lo alcahueteaba? Se ofende Ecuador por que lo agreden, pero ¿no se puede ofender Colombia cuando un país vecino le da hospedaje a un grupo insurrecto para que lo ataque con miras a derrocarlo? Y claro, en medio del río revuelto, el histrión Chavez nadando a sus anchas con su traje de héroe calzado a golpe de frases estridentes.
También son preguntas y no certezas las que se desprenden de la historia de los mexicanos estudiantes de la UNAM presentes en la zona de conflicto. ¿Son –o eran- académicos puros no contaminados por la militancia activa y la rebaba ideológica? Si así es el enigma se agranda, ¿cómo lograron llegar a su “objeto de estudio” con tanta facilidad en tan poco tiempo? ¿Tenían contactos gracias a que a los guerrilleros (para darles un calificativo amable cuando quien secuestra civiles no se merece ese trato) también tienen intereses académicos? Mira, mira.
Cuando al gobierno de México se le pide que aclare qué hacía un grupo de mexicanos en la zona caliente, se le pide demasiado. En dado caso, quien les permitió la entrada fue el gobierno de Ecuador. Y aún más: Todos sabemos que no hay prácticamente barreras para viajar a cualquier de los países del triángulo rijoso; se trata sólo de poner ahí en donde dice “motivo de su visita”, “turismo o estudios”. Parece que esto último pusieron en ese espacio nuestros compatriotas. Que el gobierno mexicano sepa como “Gran Papá” qué hace cada uno de sus hijos cuando abandona el territorio nacional está café. Supongo que nadie responde positivamente a las ridículas preguntas gringas de “¿va a usted a realizar actos terroristas a EU?” o “¿lleva drogas?”. Pues no: Lo mismo aquí. Nuestros compatriotas no respondieron: “Vengo a reunirme en medio de la intrincada montaña con miembros de las FARC que operan ilegalmente desde Ecuador para derrocar al régimen colombiano; pa´ hacer la tarea”. Pues, no. Así que ahí nos vamos a atorar un rato. Ante nuestra incapacidad de responder, seguramente Chávez nos acusará de títeres del imperialismo yanqui y nos declarará la guerra. Aguas, por que si lo hace, llamaremos a Masiosare.
*Director del Instituto de Cultura de Baja California
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