A-Saltos
Felipe, el hipotecado

Columna publicada el día 31 de Marzo de 2006

Por Ángel Norzagaray

Antes que nada, una confesión harto exclamativa: ¡Denise Dresser es mi ídola! Qué bien escribe esa mujer, qué fuerza, qué prosa, qué precisión.
Cada una de sus columnas en Proceso es digna de antologarse. Todos sus dardos dan en el blanco. Debe usted leerla, lector querido. Su última saeta va contra Felipe Calderón, por su tibieza, mejor dicho, arrodillamiento frente a los dueños del duopolio televisivo (principalmente Televisa).
Se llama “Así no, Felipe” y es una joya. Va desmenuzando poco a poco sus porqués de desconfianza hacia Felipe Calderón. Es un pena, porque este hombre se perfilaba como digno contendiente contra “El Peje”, quien ante el grande desatino del abanderado blanquiazul, se queda en definitiva con la
adelantada victoria y le quita emoción y posibilidad de debate a la contienda electoral.
Desde hace rato, Roberto Madrazo dejó ser lo que era, un pícaro con suerte, para quedar despojado de lo segundo y ser sólo un pícaro, ya sin suerte, la cual ha perdido después de la enésima de su cadena de traiciones.
Así, Felipe era el posible candidato de ese sector de la población que ve con desconfianza a López Obrador. Con desconfianza genuina, creíble, no producto de algún complot; desconfianza razonada.
La mía se funda, por ejemplo, en aquel negarse suyo a deslindarse tajantemente de quienes han robado descaradamente siendo miembros de su equipo de trabajo.
Creo que es desconfianza legítima, que no me hace cómplice del innombrable, como quiere ver López Obrador a todo aquel que no lo aplauda acríticamente.
Sea lo que sea, con este nuevo tropiezo de Calderón, “El Peje” seguirá peinando el País sólo para afianzarse en su anunciado triunfo.
Si Madrazo fue despojado de sus posibilidades de ser un candidato confiable al negársele el habla, porque ésta se pudrió de antemano con el famoso eslogan de “¿Tú le crees a Madrazo? Yo no”, Felipe ahora se invalidó con su entrega anticipada del País a los dueños del poder mediático.
Y la vergüenza es mayor para este estado, Baja California, que lo coloca primero en las encuestas; y es mayor porque su mediador en esta hipoteca del futuro a los usureros de la televisión, es nada menos que el tijuanense Héctor Osuna, quien acaba de perder con este sucio trabajo, cualquier posibilidad de obtener esa candidatura a Gobernador que tanto ansía.
Esperemos que el otro Osuna, José Guadalupe, haga mejor su trabajo a favor de México, y desde la Cámara de Diputados alce la voz, suba a tribuna a inconformarse con la ya llamada Ley Televisa.
Con tal de morder unos segundos de tiempo televisivo, con tal de ser entrevistado cada semana por López Dóriga, con tal de usar estos medios como vía para ganar las elecciones, Felipe (y Madrazo, aunque éste, insisto ya no contaba, y al hacerlo sólo le puso una raya más al tigre que ya lo devoró
hace mucho) se arrodilló cabildeando la aprobación de una ley que ha puesto en alerta a la misma ONU, que no puede permitir que un País se doblegue así ante los dueños de los medios.
Voy a cerrar esta columna con las mismas que cerró Denise la suya, como un gesto de admiración y de respeto y pidiéndole al lector que la lea siempre. No es una mujer sectaria, no se preocupen, su crítica va para todo lo reprobable, provenga de Felipe, de Roberto o de Andrés Manuel.
Sí, hoy le tocó a Felipillo, pero bien que se lo ha ganado:
“Así no, Felipe. Así no actúan los hombres de espaldas rectas y convicciones claras. Así no andan quienes se niegan a negociar aquello esencial que los define frente al mundo.
Los que caminan con la frente en alto y salen del ruedo así. Los que quieren ganar, pero no perdiéndose a sí mismos... Los que prefieren el riesgo de las miras altas al fracaso de las miras bajas. Porque un hombre no está acabado cuando lo derrotan; está acabado cuando deja de pelear. Cuando renuncia. Cuando dimite. Eso es lo que estás haciendo Felipe y por ello no te mereces ganar”.
Qué bien escribe Denise. Léala.

 

 

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